La lejía doméstica es altamente corrosiva y tóxica para los perros.
Puede causar quemaduras graves en la boca, garganta y estómago. La lejía diluida en suelos es menos peligrosa una vez seca.
La lejía doméstica contiene entre un 3% y un 8% de hipoclorito de sodio, un agente oxidante fuerte. Al ser ingerida, provoca quemaduras químicas en la mucosa de la boca, el esófago y el estómago. La gravedad depende de la concentración y la cantidad ingerida. El gas cloro liberado por la lejía también puede irritar el tracto respiratorio si se inhala en espacios cerrados. La lejía diluida utilizada para limpiar suelos es mucho menos peligrosa una vez seca, ya que el compuesto activo se descompone rápidamente en el aire.
Fuentes
La lejía doméstica (3-6%) causa quemaduras leves a moderadas con pequeñas ingestas. La lejía industrial (10-12%) es mucho más peligrosa. Si tu perro lame un suelo limpiado recientemente con lejía diluida, es poco probable que cause daño grave: enjuaga su boca con agua. La ingestión de lejía sin diluir requiere atención veterinaria inmediata. Mantén todos los productos de limpieza en armarios con llave.
Contacte de inmediato con su veterinario o con una línea de emergencia de intoxicaciones para animales. No provoque el vómito a menos que se lo indique un veterinario.
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